Procurar por conocer le.
Decirle mi nombre y estarse lo recordando.
Preocuparse por conocerle.
No gritarles.
No hablar de ellos en su presencia.
Incluirlos en las conversaciones.
Decirles palabras de animo.
No decirles que está muy mal su salud.
No tratarlos como niños.
Hablar con claridad y amabilidad.
Se debe ser muy prudente.
Responder les con amabilidad.
Dejarlos hablar y que nos explique lo que le sucede.
Decirles lo que se va a hacer antes de comenzar.
Llamar a la puerta antes de entrar.
No dejar la puerta abierta o dejarle ver de otras personas mientras se bañan.
Preocuparse de arreglar muy bien sus pertenencias y su ropa.
Respetar sus gustos y costumbres.
Permitir que escojan qué ropa quieren usar.
Permitirle hacer lo que puedan.
Darles tiempo, no apurarlos.
Avisarles antes de moverle de lugar.
No olvidarse donde lo dejas.
Llevarlos de frente y no correr.
Preguntarles primero si ya terminó de comer antes de retirarles el plato.
Colocarle el babero sólo cuando están en el comedor.
Sacudir su ropa y limpiarlos al terminar de comer.
Hacer que sea la etapa más feliz de su vida.
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